El
vitiligo es una enfermedad de la piel que se caracteriza por
manchas blancas, irregulares, aisladas o confluentes, localizadas
en cualquier parte del cuerpo, especialmente la cara y las extremidades;
estas manchas suelen ser bilaterales y simétricas. La
causa del vitiligo no se conoce con precisión, pero su
patogénia está asociada a una destrucción
selectiva de los melanocitos, las células de la piel
que forman la melanina, el pigmento que da color a la piel.
La evolución del vitiligo es muy variable de paciente
a paciente, como de mancha a mancha. En algunas personas el
vitiligo se disemina lentamente durante muchos años,
en otras la diseminación es rápida. En la mayoría
de las personas el vitiligo está activo durante un periodo
de tiempo variable y en algún momento, por algún
motivo que no se conoce, el proceso se detiene.
Con una adecuada
selección del tratamiento, educación al paciente
y persistencia, se puede conseguir repigmentaciones satisfactorias
en la mayoría de los pacientes. Sin embargo cada paciente
reacciona diferente a los distintos tratamientos disponibles
y no existe un tratamiento ideal. La fototerapia es probablemente
el tratamiento más eficaz para el vitiligo. La principal
fuente de radiación ultravioleta es la del sol, y desde
épocas antiguas el vitiligo ha sido tratado con aplicaciones
tópicas de sustancias fotosensibles naturales como el
aceite de lima o el extracto de bergamota y la inmediata exposición
al sol. Esta forma de tratamiento puede ser útil en lesiones
limitadas y en niños. Sin embargo debido a que no puede
haber un control de la cantidad de radiación ultravioleta
que se administra, actualmente se prefiere el uso de fuentes
artificiales. Hay dos tipos de radiación ultravioleta:
UVB y UVA, ambas son efectivas en el vitiligo. La radiación
UVB puede ser de banda ancha y de banda angosta, pueden administrarse
solas o en combinación con otras terapias. Estas últimas
son las elegidas para niños con vitiligo diseminado.
La radiación UVA debe administrarse con la aplicación
tópica o ingestión oral de psoralenos -sustancias
fotosensibles-. La combinación de psoralenos y UVA da
origen al conocido acrónimo: PUVA. El PUVA ha demostrado
ser muy eficaz en cualquier tipo de vitiligo. Es aconsejable
2 tratamientos por semanas en días alternos hasta conseguir
la repigmentación satisfactoria para el paciente, que
puede durar entre 6 meses a un año, esto depende muchas
veces de la localización, la extensión y el tiempo
de evolución del vitiligo.
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Vitiligo en cara, recibe PUVA |
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PUVA control a los 3 años
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Vitiligo localizado en
cuello, en una niña de 8 años, recibe UVB después
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UVB banda angosta después
de 3 semanas |